Después de ese pacto de amistad, Alicia y Pinocho se estaban contando sus aventurillas antes de conocerse. Los dos se lo pasaban bien, y estaban empezando con muy buen pie su amistad. Entonces, en cierto momento, mirando al horizonte, Alicia preguntó en alto:
–Me pregunto cuál será nuestra siguiente misión.
–De todos modos –dijo Pinocho– estaremos preparados para ello.
Entonces se oyó una voz que gritaba: “¡Alerta! ¡Alerta! Mundo en peligro!” Procedía de la varita, que de repente se transformó en un grande libro. En su cubierta, había una bola de cristal, que contenía una gota de líquido rojo. Se oyó la voz del Rey, que decía:
–Enhorabuena por haber ganado vuestra primera batalla. Ahora iréis al siguiente mundo que necesita vuestra ayuda.
Y de nuevo, los Elegidos fueron tragados por un remolino quedándose inconscientes.
(poner Oz)
Al despertarse, se encontraron en campo abierto cerca de un camino de baldosas amarillas. Al fondo de ese camino, se veía humo desde lejos. Estaban cerca de una roca negra grande, de la cual salió un perrito negro y peludo al verles.
Alicia exclamó:
–¡Oh, qué mono! –y se puso a acariciarlo.
–¿De quién será? –se preguntó Pinocho.
Entonces oyeron a alguien susurrar:
–¡Toto, ven!
El perro se fue al otro lado de la roca, y Alicia y Pinocho le siguieron. Pero se detuvieron en el momento, porque casi les dio una vara alzada hacia ellos. La sostenía una chica morena, con trenzas, corona con un círculo y una Z en medio del círculo, y vestida con un traje blanco.
Se quedó mirándolos un momento, pero luego se levantó y suspiró:
–¡Uf! Por un momento pensé que erais gnomos.
–No, ¡qué va! –respondió Alicia–. Venimos a ayudar…
–¡Esa varita! ¡Y esa espada! –exclamó la joven, mirando las armas de Alicia y Pinocho– ¡Sois los nuevos Elegidos!
–¡En carne y hueso! –remató Pinocho la frase–. Bueno, en mi caso no…
Todos se rieron con aquello, y empezaron las presentaciones.
–Mi nombre es Dorothy –dijo la muchacha–. ¿Y vosotros os llamáis…?
–Yo soy Alicia –siguió ella– y éste es Pinocho.
–¿Sois de este Universo? –preguntó Dorothy.
–Yo sí, pero ella no –respondió Pinocho.
–Claro. En Kansas no se vería un muñeco que hablase.
–¿Kansas? –reflexionó Alicia en alto–. Eso está en América, ¿no?
–Sí. ¿Tú de dónde vienes?
–De Londres.
–¡Dios, es un sitio precioso! Mi tío Henry me llevó varias veces en sus viajes por barco antes de mudarnos a este mundo, y quise quedarme allí más tiempo. Podríamos habernos conocido, ¿no?
–También mis padres planeaban un viaje a América, fíjate.
Mientras Alicia y Dorothy compenetraban tanto, Pinocho se quedaba pensando:
“¿Kansas? ¿Londres? ¿¿América?? No entiendo nada. Se nota que soy diferente de estas chicas”.
Las chicas se dieron cuenta de que Pinocho no alcazaba a comprender, y Alicia le dijo:
–Cuando terminemos esta misión, te explicaré todo.
–Bueno, lo primero que tenemos que hacer –siguió Dorothy–, es alejar a los gnomos de la Ciudad Esmeralda. Ah, os explico, la Ciudad Esmeralda es el centro de todo nuestro país, y allí viven mis tíos, yo, mis amigos y mi mejor amiga, la princesa Ozma. No sabemos cómo, pero los gnomos han cruzado el Desierto Mortal sin haberse fundido, y han invadido la Ciudad Esmeralda. Yo escapé de milagro, pero me he dado cuenta de que ahora tienen más poder.
–Nosotros te ayudaremos –respondió Pinocho.
–Claro. ¡Para eso estamos! Eso sí, tendrás que aclararnos bien la situación. Nos serviría de mucho –dijo Alicia.
–¡Claro! Y gracias –agradeció Dorothy–. El camino es fácil. Simplemente es ir por este camino de baldosas amarillas. Seguidme.
(quitar Oz)********
En el Palacio del Rey de los Gnomos…
–Es cierto. Este poder es útil al cien por cien. ¿De dónde lo has sacado? –preguntaba el mismo Rey.
–Mientras no lo reveles a los Elegidos, tanto mejor para ti –respondió el alto encapuchado–. Queremos reclutar este país a nuestra orden y gobernarlo, y por lo tanto necesitamos tu ayuda para conquistarlo. Después nos dejarás a nosotros como Reyes Supremos de este mundo, y nosotros ya nos encargaremos de esto.
–Muy bien. Me caéis muy bien como para no seguiros. Además, tengo que acabar mi debida venganza con esas rastreras de Ozma y Dorothy y recuperar mi Cinturón Mágico. Ya intenté una vez conquistar la Ciudad Esmeralda, pero entre ellas y la maldita Glinda, nos lo impidieron. Pero ahora, con este poder, llegaremos a esto y más. Os agradecemos vuestra confianza en nosotros.
–Bien, ¡que empiece el show!
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